Un reto técnico nunca visto

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El proyecto Madrid Nuevo Norte va a cubrir casi la totalidad de la playa de vías de la estación de Chamartín al sur de la M-30, lo que va a representar un reto técnico no visto hasta la fecha en nuestro país.

El proyecto creará un gran parque público sobre las vías, para unir ambas orillas de la infraestructura ferroviaria. La gran cubierta servirá de conexión entre barrios históricamente aislados entre sí, y transformará el gran vacío urbano existente en una zona verde emblemática, para el disfrute de todos los madrileños.

Para hacerlo realidad será necesario llevar a cabo una obra de ingeniería de dimensiones inéditas: una de las mayores intervenciones para cubrir vías llevada hasta la fecha a nivel internacional. Sus más de 200.000 metros cuadrados de extensión equivalen a 28 veces la superficie del estadio Santiago Bernabéu. Para lograrlo se necesitarán 10.000 metros lineales de pilotes de cimentación de casi dos metros de diámetro, 1.200 pilares y 1.300 vigas prefabricadas. La distancia entre las vigas se salvará con más de 140.000 metros cuadrados de placas de hormigón.

El reto de ingeniería cobra importancia por la extensión del cubrimiento, la compleja geometría de la superficie a cubrir, las grandes cargas que va a soportar y muy especialmente por la ubicación, en pleno entorno urbano y sobre vías de tren que van a seguir en uso. Se van a fabricar las grandes piezas estructurales en la misma obra, construyendo en el propio ámbito del proyecto unas instalaciones temporales para la prefabricación y acopio de las vigas. Con esto se evitará que el tráfico de vehículos pesados, que tendrían que acceder a la zona cargados de piezas de grandes dimensiones, afecte al día a día de la ciudad. La estructura prefabricada, diseñada con tecnología BIM, permitirá un proceso de fabricación y montaje 100% industrializado y controlado.

Otro factor que condicionará el proceso constructivo es la necesidad de no interrumpir el funcionamiento de los trenes de Alta Velocidad, Cercanías, media y larga distancia que diariamente pasan por la estación de Chamartín. Para ello, parte de las tareas se van a llevar a cabo durante las franjas horarias en las que las que no circulan los trenes y pueden ocuparse las vías para los trabajos. La distancia entre los apoyos será de hasta 40 metros, similar a la de grandes puentes, con el objetivo de minimizar el número de pilares.

Dos zonas diferenciadas

El principal cubrimiento de las vías se divide en dos zonas, situadas al norte y al sur de la estación de Chamartín. La zona norte parte de la propia estación hacia la confluencia de las vías con la M-30. Esta parte del cubrimiento, la más amplia de las dos, cubre unos 155.600 m2 de superficie.

La zona al sur de la estación cubrirá parcialmente el área de 24.000 m2 donde desembocan los tres túneles ferroviarios de conexión con Atocha, hasta la calle Mateo Inurria. En esa zona se cubrirán 14.000 m2.

Adicionalmente, el proyecto incluye otros cubrimientos parciales de vías de tren de menor escala, como el que se llevará a cabo al norte y prolongará el parque Begoña para unir la zona de Begoña con el centro de Fuencarral, y otras actuaciones en las zonas de Las Tablas Oeste y Estación de Chamartín.

Un parque icónico para Madrid

Sobre la superficie de la gran losa se ejecutará un gran parque que será icónico para la capital por su paisajismo singular y su ubicación. En su superficie de 13 hectáreas, contará con árboles de gran porte. Esto se va a lograr gracias a una capa de tierra vegetal que oscilará entre un metro y un metro y medio según las zonas, y que garantizará importante presencia de vegetación. Ya existe en Madrid un buen ejemplo representativo de parque sobre una cubierta por encima de una infraestructura de transporte, Madrid Río, cuya vegetación se plantó sobre el trazado de la M-30.