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Madrid y Barcelona han ejemplificado el repunte de los precios del alquiler durante los últimos años. Factores como el crecimiento de la compraventa, la escasez de oferta y el impacto de los pisos turísticos en el mercado han provocado que las zonas céntricas de estas ciudades superen los precios registrados antes del estallido de la burbuja inmobiliaria y toquen techo. Ahora, la escalada de precios se vive en las zonas periféricas, según recoge un artículo publicado en ABC.

Según los datos de Solvia, barrios como Villaverde y Vallecas en Madrid han protagonizado en los últimos meses los mayores incrementos de estas ciudades. Y es que, dado que vienen de unos arrendamientos relativamente bajos, ofrecen rentabilidades que rondan el 10%. Un rendimiento que está expulsando a un porcentaje de la población que tradicionalmente ha residido en estas zonas.

Se trata de un fenómeno que, según César Hernández, director de análisis de mercado de Sociedad de Tasación, ya se ha producido con anterioridad en ciudades como Londres, París y Nueva York. “Los precios en las zonas céntricas están disparados, lo que provoca que cuando se revisan las rentas del alquiler muchos inquilinos tengan que mudarse a otras zonas más alejadas. Estamos viendo ejemplos de alquileres que pasan de 1.200 a 2.500 euros de un año para otro. Como consecuencia, la demanda en zonas exteriores sube”, explica. El efecto dominó provoca, a su vez, que muchas personas se trasladen de las zonas adyacentes a localidades próximas a la ciudad.

Esta situación evidencia que el mercado transcurre a varias velocidades. Fuera y dentro de las ciudades. En Madrid y Barcelona parecen desacelerarse y en las pequeñas localizaciones las subidas todavía son moderadas. En cambio, en las ciudades con más de medio millón de habitantes, como Sevilla y Valencia, el precio del alquiler está repuntando a un ritmo de dos dígitos. “Es donde se están produciendo los incrementos más acusados en estos primeros meses del año”, explican fuentes de Solvia, que puntualizan que el crecimiento de los precios del alquiler «no se extiende como una mancha de aceite», sino que se limita a las grandes capitales.

A falta de estadísticas oficiales, todo apunta a que estos incrementos se mantendrán a corto plazo. “Las previsiones son que las grandes ciudades crezcan de nuevo. La excepción puede ser Barcelona, donde se estima una desaceleración para el segundo semestre del año”, puntualizan desde el Sabadell.

Lo cierto es que esta situación, que se mantiene desde hace varios trimestres, ha llamado la atención del Gobierno, que ha convertido en una prioridad la búsqueda de medidas que eviten que se genere otra burbuja en el mercado del alquiler.

Con esta vocación nació el Plan de Vivienda aprobado en marzo, que ofrece ayudas a la promoción privada que se destinará al alquiler. Una medida cuyo impacto, sin embargo, ha sido cuestionado por los expertos del sector, que señalan que la aplicación de estas políticas queda en manos de las comunidades.

Las regiones, sin embargo, parecen haber focalizado sus esfuerzos en limitar el impacto de los pisos turísticos en el mercado. Baleares ya ha anunciado que los prohibirá desde julio, mientras que la Comunitat Valenciana dejará en manos de sus ayuntamientos la posibilidad de vetarlos. Pese a ello, también se duda de estas acciones. “Es difícil encontrar una regulación efectiva en este ámbito”, advierte Hernández.

Fuente: ABC