Presentada la maqueta

 

Las 10.500 viviendas que contiene el plan para el entorno de la estación de Chamartín comenzarán a construirse en “el mejor de los escenarios” a finales de 2019 o principios de 2020, y serán mayoritariamente viviendas de alta gama que convivirán con unos 2.000 pisos de protección pública.

El presidente de Distrito Castellana Norte (DCN), Antonio Béjar, trasladó el pasado 1 de agosto a los medios de comunicación su satisfacción por el “consenso social” despertado en torno a este plan urbanístico que se aprobará de forma definitiva -según las previsiones- a finales de este año o inicios de 2019.

Un proyecto que remodelará el norte de Madrid para convertirlo en una gran zona de oficinas con la torre más alta de España -de hasta 70 plantas- además de 10.500 viviendas, parques y zonas verdes, que tendrá como núcleo una remodelada estación de Chamartín.

Veinticinco años después de que se idease la reforma de la zona, los promotores esperan que arranque cuanto antes la última versión del proyecto, impulsado por el Gobierno de Manuela Carmena, y que según los promotores ha alcanzado unos niveles de aceptación entre la sociedad y los partidos que prácticamente imposibilitan que un cambio de gobierno municipal le eche el freno.

No obstante, aunque la tramitación administrativa fuese lo más ágil posible, los promotores consideran que aún faltan unos años para ver terminados los primeros edificios -“algunos años más” desde que comience la construcción, en 2021 o 2022- y no explicitan en qué parte del desarrollo -de los 2.357.443 metros cuadrados con que cuenta- se podrán ver las primeras grúas.

Habrá 365 edificios de nueva construcción, de los cuales tres serán rascacielos y uno -con un máximo de 70 plantas- se convertirá previsiblemente en el más alto de toda España.

Por el momento, DCN no está ocupado en el diseño de las torres y asegura que aunque los inversores y los empresarios “se acercan” porque este proyecto “siempre ha despertado mucho interés”, quedan aún unos cuantos años para que “pueda ser atractivo para el mercado de inversores”.

Una vez presentada la maqueta -añade Béjar- se agotan los argumentos en contra del plan, ya que en su opinión “se ha visto claro” que no hay ningún pelotazo urbanístico.

Pese a la reducción de la edificabilidad y la reducción a 10.500 de las 17.000 viviendas previstas inicialmente, DCN asegura que la rentabilidad se mantiene con el aumento de las oficinas, que tienen un mayor valor.

Los promotores calculan que la cifra de inversión se quedará en niveles similares al plan de 2015, es decir, 6.000 millones de euros, al igual que la generación de empleo, estimada en 120.000 empleos durante la construcción del proyecto y 94.000 tras su finalización.

Fuente: Telemadrid.es